¿Está perdiendo relevancia la música clásica en la sociedad actual?

Hace unos días leí el artículo Beyond Art. Classical Music as a Cultural Profession, de Chiara Palazzolo y Lisa Giombini (2025), que plantea una cuestión de fondo sobre el papel actual de la música clásica y su sostenibilidad en la sociedad contemporánea.

El punto de partida de las autoras es claro: el futuro de la música clásica es incierto. No tanto por una crisis general de las artes —ya que el cine o los museos muestran signos de recuperación tras el 2020—, sino por un posible problema de relevancia específica en el contexto social actual.


Claves de reflexión

A partir del análisis de Palazzolo y Giombini, se identifican cuatro pilares fundamentales para entender esta transformación:

1. La música clásica como patrimonio cultural

No se trata únicamente de un repertorio histórico ni de una forma de entretenimiento sofisticado. Es una práctica cultural que transmite valores, formas de escucha y modos de pensamiento a lo largo del tiempo.

Perspectiva: el estudio sugiere que entender la música como patrimonio implica que su valor reside en su capacidad de ser heredada y mantenida viva por las nuevas generaciones, no solo como un objeto estático de estudio.

2. El intérprete como agente cultural

El papel del músico no se limita a la ejecución técnica impecable. Como explican las autoras: el músico debe actuar como un mediador capaz de contextualizar y generar sentido alrededor de la obra en el presente.

Evidencia: el artículo argumenta que, más allá del virtuosismo, los músicos deben cultivar capacidades críticas y reflexivas para convertirse en custodios activos de la práctica musical.

3. Una profesión en transformación

La música clásica debe dejar de entenderse exclusivamente como una práctica artística «refinada» para concebirse como una profesión cultural con implicaciones éticas y sociales directas.

Análisis: este cambio exige que el músico asuma una responsabilidad profesional hacia la sociedad, buscando activamente la relevancia de su trabajo en la esfera pública contemporánea.

4. Responsabilidad compartida

La construcción de esta relevancia no recae solo en las instituciones o el gobierno; los propios intérpretes tienen un papel pivotante en la preservación de esta práctica.

Pregunta clave: ¿Estamos formando músicos preparados para asumir este rol ampliado —con herramientas culturales y comunicativas—, o el enfoque sigue centrado casi exclusivamente en el virtuosismo técnico?

Conclusión

El artículo no plantea una crisis cerrada, sino un proceso de transformación necesario. La continuidad de la música clásica como práctica viva dependerá de su capacidad para redefinirse en relación con la sociedad actual. La cuestión no es únicamente si existe público, sino cómo se construye y se sostiene su relevancia.

¿Cómo se está abordando esta cuestión en vuestro entorno académico o profesional?


Referencia: Palazzolo, C., & Giombini, L. (2025). Beyond art: Classical music as a cultural profession. Journal of Philosophy. DOI: 10.1111/phil.70008

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