Escuchar música forma parte de nuestro día a día. Lo hacemos mientras estudiamos, trabajamos, entrenamos o simplemente para disfrutar. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos si el volumen al que escuchamos o el tiempo que permanecemos expuestos al sonido pueden afectar a nuestra salud auditiva.
Un reciente estudio publicado en la revista científica BMJ Global Health, una de las publicaciones internacionales más relevantes en el ámbito de la salud pública, pone cifras a un problema que preocupa cada vez más a especialistas y profesionales relacionados con la audición.
El trabajo, realizado mediante una revisión sistemática y metaanálisis, analizó los resultados de 33 estudios independientes con datos de más de 19.000 adolescentes y adultos jóvenes. Este tipo de investigación permite reunir y comparar numerosos estudios previos para obtener conclusiones más sólidas y representativas.
Los autores estiman que entre 670 y 1.350 millones de jóvenes de entre 12 y 34 años en todo el mundo podrían estar expuestos a prácticas de escucha inseguras, aumentando el riesgo de desarrollar problemas auditivos relacionados con el exceso de sonido.
La música está hecha para disfrutarse durante toda la vida. Cuidar nuestra audición hoy significa poder seguir escuchándola mañana.
¿Sabías que…?
La exposición prolongada a sonidos intensos puede dañar las células sensoriales del oído interno. Estas células son fundamentales para transformar las vibraciones del sonido en señales que nuestro cerebro interpreta como música, voz o sonidos del entorno.
1. Auriculares: cuando el volumen importa más de lo que creemos
Los auriculares forman parte de nuestra rutina diaria. Escuchamos música, podcasts, vídeos o clases online durante horas, muchas veces sin ser conscientes del nivel de exposición acumulada.
Según el estudio, aproximadamente un 23,8 % de los jóvenes presenta prácticas de escucha inseguras relacionadas con dispositivos personales de audio cuando se combinan niveles elevados de volumen y tiempos prolongados de exposición.
Buenas prácticas para proteger nuestra audición:
✔ Mantener un volumen moderado y evitar utilizar siempre el nivel máximo del dispositivo.
✔ Realizar descansos auditivos durante sesiones largas de escucha.
✔ Utilizar auriculares con buen aislamiento para evitar subir el volumen en ambientes ruidosos.
✔ Prestar atención a señales como pitidos temporales o sensación de oído «apagado».
2. La música en directo también requiere proteger nuestros oídos
Los conciertos, festivales y ensayos musicales forman parte de la experiencia artística, pero también pueden convertirse en entornos con niveles elevados de presión sonora.
El estudio estima que alrededor del 48% de los jóvenes está expuesto a niveles potencialmente peligrosos durante actividades de ocio con música amplificada.
Esto no significa renunciar a la música en directo. Para músicos y aficionados existen soluciones sencillas: utilizar protectores auditivos específicos, realizar pausas durante exposiciones prolongadas y evitar permanecer durante horas junto a fuentes de sonido muy intensas.
3. La escucha segura: pequeños hábitos con un gran impacto
La pérdida auditiva relacionada con la exposición al ruido es, en muchos casos, prevenible. La Organización Mundial de la Salud lleva años impulsando el concepto de escucha segura, promoviendo hábitos que permitan disfrutar del sonido sin poner en riesgo nuestra salud auditiva.
Cuidar nuestros oídos no requiere grandes cambios en nuestra forma de relacionarnos con la música. Pequeñas decisiones cotidianas pueden marcar una diferencia importante.
Algunas recomendaciones sencillas:
✔ Controlar el volumen de reproducción, especialmente con auriculares.
✔ Hacer pausas para permitir la recuperación del oído después de exposiciones prolongadas.
✔ Utilizar protección auditiva adecuada en conciertos, ensayos y entornos profesionales con mucho volumen.
✔ Realizar revisiones auditivas si existe una exposición frecuente a niveles elevados de sonido.
✔ No ignorar síntomas como pitidos persistentes, pérdida de claridad al escuchar o sensación de presión en el oído.
4. Educar el oído también significa aprender a cuidarlo
En educación musical solemos dedicar mucho tiempo a desarrollar la técnica instrumental, la interpretación, la lectura musical o la creatividad. Sin embargo, existe una herramienta fundamental que a menudo queda en segundo plano: nuestra propia audición.
Para un músico, el oído es mucho más que un sentido. Es la herramienta que permite afinar, interpretar, comunicarse con otros intérpretes y disfrutar plenamente del fenómeno musical. Por ello, la educación auditiva debería incluir también estrategias para proteger y conservar esta capacidad.
En escuelas de música, conservatorios y aulas de Secundaria, hablar sobre hábitos de escucha segura puede convertirse en una oportunidad educativa para que los alumnos comprendan la relación entre música, tecnología y salud.
Conclusión: disfrutar hoy sin comprometer el mañana
La música nos emociona, nos acompaña y forma parte de nuestra identidad. Precisamente por eso merece la pena proteger el sentido que nos permite disfrutarla.
La investigación publicada en BMJ Global Health nos recuerda que la exposición a niveles elevados de sonido es un problema real, especialmente entre los más jóvenes. Sin embargo, la solución no pasa por escuchar menos música, sino por aprender a escuchar mejor.
Adoptar pequeños hábitos como controlar el volumen, hacer descansos auditivos o utilizar protección cuando sea necesario puede ayudarnos a conservar nuestra audición durante toda la vida. Porque cuidar nuestros oídos también es una forma de cuidar nuestra pasión por la música.
¿Cómo cuidas tu audición cuando escuchas música o asistes a conciertos?
¿Sueles hacer descansos auditivos? ¿Utilizas protección en ensayos o conciertos? Comparte tu experiencia en los comentarios y ayuda a concienciar sobre la importancia de una escucha segura.
Referencia
Dillard, L. K., Arunda, M. O., López-Pérez, L., Martínez, R. X., Jiménez, L., & Chadha, S. (2022). Prevalence and global estimates of unsafe listening practices in adolescents and young adults: A systematic review and meta-analysis. BMJ Global Health, 7(11), e010501. https://doi.org/10.1136/bmjgh-2022-010501
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