Una selección de obras musicales (parte IX): Romanticismo

En la parte IX  y con los cuatro compositores que presentamos: Dvorák, Rimsky-Korsakov, Mendelssohn y Puccini, damos por terminada las audiciones dedicadas a compositores del romanticismo (partes: VVI, VII, VIII). Ya que en la lista en la que nos hemos basado para realizar esta selección–la formación musical del oído de Kühn (1983)– no aparecen compositores latinoamericanos (Piazzolla, Villa-Lobos, etc.) ni españoles (Martín i Soler, Falla, Albéniz, Guinjoan, etc.), en próximas entradas daremos cabida a estas maravillosas músicas.

ROMANTICISMO (1780-1910)

33. Antonín Dvorák (1841-1904). Nacido en un pueblo al norte de Praga (República Checa), fue el mayor de nueve hermanos. Su padre, carnicero, quería que Dvorák también desempeñara este oficio, pero para nuestra fortuna su tío apreció el talento musical del muchacho y le pagó clases de órgano. De este modo, Dvorák consiguió un trabajo de organista. Lo que realmente más le gustaba a Dvorák era componer. Por ello presentó sus composiciones a un concurso y ganó una esponsorización del gobierno Checo, lo que le permitió ganar popularidad a la vez que poder dejar su trabajo como organista. A pesar de que Dvorák nunca tomó clases de composición, fue profesor de composición del Conservatorio de Praga y durante dos años también en Nueva York (USA). 

33.1. Sinfonía núm. 9 en mi menor “Del Nuevo Mundo”Fue compuesta entre 1892 y 1895 –concretamente entre enero y mayo de 1893–, cuando Dvorák se trasladó a Nueva York a dirigir el Conservatorio Nacional de Música de América, de ahí el sobre nombre “Del Nuevo Mundo”. La sinfonía consta de cuatro movimientos: (1) Adagio en 4/8 –Allegro molto en 2/4 y mi menor, (2) Largo en 4/4 en re bemol mayor, modulando a do sostenido menor, (3) Scherzo: Molto vivace –Poco sostenuto, en 3/4 en mi menor, (4) Allegro con fuoco, en 4/4 en mi menor finalizado la sinfonía en mi mayor. Dvorák se mantuvo muy interesado desde su llegado a Estados Unidos en la música nativa americana y esto se deja entrever en esta sinfonía de forma sutil, con unos temas muy bien elaborados desde las armonías, las texturas, la orquestación, el ritmo y la melodía.


34. Nicolái Rimsky-Kórsakov (1844-1908). Perteneció al grupo de los cinco. Nacido en la ciudad rusa de Tijvin, donde desde pequeño disfrutaba escuchando canciones populares rusas, música de iglesia y ópera. Cuando se hizo mayor siguió los pasos de su hermano, e ingresó en la escuela naval de San Petersburgo donde estudió música. Curiosamente fue en un barco de esta misma marina donde Rimsky-Kórsakov escribió su primera sinfonía. Después de dejar la marina, Rimsky-Kórsakov comenzó a impartir clases en el Conservatorio de San Petersburgo; en la actualidad dicho conservatorio lleva su nombre. Sus composiciones abarcaron tanto la ópera, como la música coral, la música de cámara y el repertorio pianístico. Entre sus obras más populares figuran: “El vuelo del moscardón” (interludio orquestal de la ópera “El cuento del zar Saltán”) y la suite orquestal “Scherezade”.

34.1. “Scherezade”Se trata de una suite orquestal escrita en 1888 y basada en las mil y una noches (recopilación medieval de cuentos tradicionales de Oriente Medio que forma parte de “Las mil y una noches”), caracterizada por evocar atmósferas de oriente a través de una depurada orquestación. La suite consta de cuatro partes cada una con su título, tempos y tonalidades: (1) “El mar y el barco de Simbad”, (2) “la historia del príncipe Kalendar”, (3) “el joven príncipe y la joven princesa”, y (4) “festival en Bagdad. El mar. El barco se estrella contra un acantilado coronado por un Jinete de bronce”. A pesar de que el compositor no quisiera hablar de esta suite como programática sino más bien como motivos y temas que se van sucediendo a lo largo de la obra, se observa que Scherezade es un claro ejemplo de música descriptiva o programática y esto no es algo nuevo ya que en diferentes épocas de la Hª de la música occidental se ha escrito música de esta forma (renacimiento, barroco…). Si nos fijamos en el análisis de esta obra apreciamos que está construida por temas asociados a personajes, p.ej. el tema del sultán o el de la propia princesa Scherezade. Esta obra maestra podría simbolizar de alguna forma la armonía entre los pueblos de oriente y occidente en momentos tan delicados como los que vivimos hoy día, además se trata de una historia análoga al mito griego de Orfeo. La historia contada de forma resumida trataría sobre un califa que sufre una infidelidad por parte de su esposa, y además de mandar matar a los amantes, decide que después de la primera noche todas las mujeres que se casen con él serán asesinadas, y así lo hizo hasta que conoció a la princesa Scherezade quién con su arte narrativo dejaba noche tras noche al califa perplejo con sus historias y el califa esperaba hasta la siguiente noche, hasta finalmente Scherezade consiguió humanizar y ganarse la vida del califa, y salvar a muchas mujeres del reino.


35. Felix Mendelssohn-Bartholdy (1853-1847). Mendelssohn tuvo suerte de nacer en una familia rica que le apoyara cuando decidió ser músico. Curiosamente Felix en latín significa feliz; un nombre apropiado. Mendelssohn nació en Hamburgo (Alemania) aunque creció en Berlín. Su abuelo fue un gran filósofo judío, pero a su nieto (Felix Mendelssohn) le tocó vivir una época muy dura para los judíos en Alemania. El padre de Mendelssohn era un banquero que no quería tratar con el antisemitismo, y la gente lo discriminaba únicamente por ser judío, por ese motivo se convirtió al cristianismo y se cambió el apellido de familia a Mendelssohn-Bartholdy. La familia de Mendelssohn solía realizar conciertos de forma regular los domingos por la tarde en su casa, por lo que su hijo Felix creció con la música a su alrededor. Mendelssohn hijo ya era un gran pianista siendo un niño, y comenzó a componer con diez años, de tal manera que cuando fue adolescente ya habría escrito su mejor música, y con veinte años había dirigido la Pasión Según San Mateo de Bach. Además fue un gran artista visual. A Mendelssohn le encantaba viajar a otros países y estos viajes inspiraron alguna de sus mejores obras como por ejemplo su tercera sinfonía (Escocesa).

35.1. Sinfonía núm.3 en la menor “Escocesa” Ideada tras un viaje de Mendelssohn a Gran Bretaña en 1829 (con 20 años), pero terminada y publicada en 1842. La obra está compuesta en cuatro movimientos. Mendelssohn compuso cinco sinfonías. A pesar de su título (Escocesa) sólo en el Scherzo del segundo movimiento se pueden entrever ritmos que hacen alusión a la canción escocesa. De hecho este segundo movimiento es en realidad una forma sonata en 2/4 en lugar de en 3/4 como solía ser habitual. Convendría mencionar que Mendelssohn no fue un gran partidario del nacionalismo musical.

35.2. Canciones sin palabras (Lieder ohne Worte). Se trata de 8 volúmenes con 6 canciones cada uno con piezas cortas para piano compuestas entre 1829 y 1845. El piano en el siglo XIX se convirtió en un instrumento muy popular entre la clase media europea, quienes solían disponer de uno en casa. La canciones tienen diferentes niveles de dificultad, lo que ayudó a la popularidad de la obra. Aunque escribir piezas breves para piano no era nada nuevo, sí lo fue el concepto de Mendelssohn: “canciones sin palabras”.


36. Giacomo Puccini (1858-1924). Fue un compositor italiano del romanticismo tardío. Su padre fue maestro de capilla y organista, y esperaba que su hijo también siguiera sus pasos. Por ello, al fallecer cuando Giacomo tan sólo tenía 6 años, heredó el puesto de organista y maestro de capilla de su padre. Desde que Giacomo escuchó Aida de Verdi supo que quería componer óperas. Se tomó un tiempo para poder cumplir este objetivo, pero finalmente se convirtió en el sucesor de Verdi. En 1896 compuso la que sería una de las óperas más queridas por el público: “La Bohème”, aunque también escribió otras óperas de mucho éxito como: Madame Butterfly, Tosca o Turandot. La genialidad de Puccini radica entre otras cuestiones en su capacidad para componer bellas melodías, con personajes y historias humanas fáciles de seguir por el gran público. Puccini fue un compositor muy exitoso que acumuló una fortuna a lo largo de su vida.

36.1. Ópera “La Bohème”Fue compuesta en cuatro actos con música de Puccini y libreto de los italianos Giacosa y Illica. El libreto se basó en la novela del francés Murger, se trata de una colección de viñetas de la vida bohemia de los habitantes del Barrio Latino en la París de 1840. Parte del libreto es original, y la historia fue ambientada en el París de 1830. El tema de la ópera está centrado principalmente en el amor dramático entre la modista Mimí y el poeta Rodolfo.

Si te ha gustado esta selección de compositores y audiciones, no te pierdas la X parte dedicada al Impresionismo (1875-1925) con compositores como Debussy o Ravel.

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